¿Por qué tenemos esa extraña manía de viajar tan lejos? Suena a topicazo pero tenemos tanto por descubrir aquí… En mi último viaje, tuve el privilegio de viajar a la Serranía de Cuenca para conocer el origen de la pureza del agua de Solán de Cabras y los cielos de Cuenca, ganadores del Certificado Starlight.

Fue un viaje muy experiencial donde pude aprender muchísimas cosas. Aprendí que el agua de Solán de Cabras que bebemos hoy, es un agua que se filtró en las muelas del río Cuervo hace más de 3.600 años. Parece increíble que esto sea así, pero es un dato demostrado científicamente y por eso podemos decir que el agua de Solán de Cabras proviene de la fábrica más antigua del mundo.

También aprendí a conectar con la naturaleza, con las personas que me acompañaron en el viaje, con el tiempo presente y sobre todo, conmigo. Llevaba muchos años equivocado pensando que escapábamos de la ciudad para desconectar… ¡Y resulta que es todo lo contrario! Para conectar, tenemos que abrir todos nuestros sentidos: gusto, vista, tacto, olfato, oido… y entender que la naturaleza no es algo que se contempla, sino que forma parte de nosotros.

El ser humano es como las plantas, los árboles, las nubes, los animales, las montañas o el terreno que pisamos. ¡Todos somos una parte de la naturaleza y estamos conectados! Y para entender este concepto, fui testigo y partícipe de cinco talleres que perseguían ese fin. El primero de todos fue un taller gastronómico con Tere, de Las María Cocinillas , donde pude conocer el origen de los alimentos y trabajar el sentido del gusto. Carla, me ayudó a conectar conmigo mismo a través de una sesión de Yoga al amanecer y unos ejercicios mentales para conectar con el presente.

Ernesto Collado (BravaNariz), me enseñó a conectar con el entorno a través de mi olfato. Me explicó cómo se puede capturar el olor de un paisaje y guardarlo para siempre en el recuerdo. También me enseñaron a mirar al cielo de una forma diferente. Nos asomamos al balcón de un acantilado para disfrutar del atardecer y esperar a la negra noche para encender un telescopio astronómico y observar la alineación de las lunas de Saturno y el inmenso manto de estrellas que nos cubría.

Y por último, aprendí que también se puede conectar con el entorno a través de la mirada, tal y como me enseñó Álvaro Sanz , con su forma de entender la fotografía. Álvaro, también creador del proyecto Expedición Polar , fue sin duda el alma máter de esta gran experiencia de la cual me siento muy orgulloso de haber participado. Mención especial a los grandes fotógrafos que siempre le acompañan en todos sus viajes, Juan Sisto y Joan Diví.

Viajar con el equipo de Expedición Polar al lugar donde nace el agua de Solán de Cabras, junto al equipo de Havas Media, ha sido realmente memorable. No faltó de nada, estaba todo pensado y se notaba que todo lo que se había organizado allí arriba en la cima de las montañas, estaba hecho con cariño.

Las tiendas de campaña, las comidas, los desayunos…. Se notaba la gran experiencia de un equipo que ama lo que hace. Viajar con ellos ha sido una de esas cosas que desearía repetir mil y una veces… no sólo porque me sentí super querido, si no porque también comparten como yo su amor por la naturaleza.