En invierno, lo más lógico es viajar a lugares con nieve para desconectar de la ciudad. Pero a veces, hay que ir a contracorriente para conectar con el lugar que visitas y sobre todo, con su naturaleza.

En mi última escapada he viajado con Caro a Empúries, un destino único e histórico situado en el Alt Empordà (Girona). Sus orígenes se remontan al año 575 a.C. Año en que fue fundada por los griegos y posteriormente reconvertida en asentamiento romano como puerto comercial del Mediterráneo.

Indudablemente, lo más característico de este lugar son sus ruinas, que narran la historia de estas dos grandes civilizaciones griega y romanas. Pero en Empúries también existen otros tesoros de la historia moderna, como el Hostal Spa Empúries, (antiguamente llamado Villa Teresita). Su primera construcción data del 1907 y sirvió para alojar a los primeros arqueólogos encargados de la recuperación de las ruinas greco-romanas.

Casi un siglo más tarde, este tranquilo hotel me ha abierto las puertas para crear un hecho que cambiará mi historia, y por qué no, también la de Carolina. Este rincón del Empordà; con sus playas, sus costas, su olor a pino húmedo y la banda sonora de unas olas que vienen y van, se ha convertido en el escenario perfecto para que le pida matrimonio a la mejor compañera de vida que me podía llegar a imaginar. Con el encantamiento que produce este lugar, me resultó muy fácil conseguir su “sí quiero”, y embrujados los dos, acabamos de empezar a escribir una nueva historia…

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